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He aquí la raíz de las erróneas interpretaciones sobre la Redención:

La expiación vicaria
(Un primitivismo enquistado en nuestra amada religión
)


Jairo del Agua


Se llama "expiación vicaria" al pago de una culpa por una persona distinta al culpable por medio de algún doloroso sacrificio o incluso la muerte. Es decir, pagas tú mi culpa para que no tenga que pagarla yo, ni sufrir las consecuencias de mis actos.

Esa posibilidad no existe en el ordenamiento jurídico mundial. Una madre no puede ir a la cárcel en vez de su hijo culpable -por ejemplo- aunque lo desease y lo pidiese insistentemente.

Y no existe porque es una injusticia flagrante. Somos individuales y libres, por tanto las consecuencias de la conducta han de ser soportadas por el individuo. Aunque pertenezca a algún grupo delincuente o el delito se cometa en grupo, cada uno deberá ser juzgado por su participación individual.

Otra posibilidad sería fuente de innumerables arbitrariedades. Ya me estoy imaginando a más de un ricachón contratando a algún pobre esclavo para "expiar" por los delitos de que pudiera ser acusado. Existe de hecho, en grupos tramposos, el "cabeza de turco" que es una forma fraudulenta, miserable y opaca de evitar la propia responsabilidad.

Pero mira por dónde lo que no existe en la Justicia humana, por ser radicalmente injusto, se lo hemos colgado a la Justicia divina que acepta -decimos- "sacrificios vicarios" bien para su honra, bien para perdonar pecados. Así, desde las brumas de la historia humana, se han sacrificado vírgenes, niños y primogénitos a un "dios avaro y cruel" para tenerle contento o para obtener su perdón.

La Biblia recoge el sacrificio de Abrahán, interpretado durante mucho tiempo como el súmmum de la "fidelidad". Sin embargo el mensaje es totalmente inverso: El Dios único y verdadero detiene el brazo parricida y abate la conducta pagana de Abrahán porque no admite sacrificios humanos.

Los judíos hicieron de la "expiación" el centro de su liturgia. Había que aplacar a un "dios iracundo" y comprar su perdón. Ese "dios terrible" se cobraba las culpas no solo del culpable sino que "castigaba la maldad de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación" (Ex 34,7 y otros). Y, desde luego, ordenaba exterminar a los enemigos de la religión judía.

Todavía en el Evangelio emerge la pregunta: "¿Maestro, quién pecó éste o sus padres, para que naciera ciego?" (Jn 9,2). Es que ese "dios de la expiación" no pasa ni una, o pagas tú o paga otro por ti... Pero ese no es el Abba revelado por nuestro Señor. ¡Ni muchísimo menos!

Sin embargo, algunos escritores judíos del NT no pudieron evadirse de su "mentalidad judía" al interpretar la muerte de Cristo. Les fue imposible entenderla y explicarla en otra clave que la que conocían. De ahí sus alusiones, más o menos claras, al "sacrificio expiatorio y vicario" de la Cruz.

No es racional exigirles otra cosa por muy iluminados que estuvieran. Sería como pretender que nos hubiesen transmitido el mensaje en un ordenador, con fotos a color y música de fondo. ¿O es que el Espíritu Santo no conocía estas modernidades? No podemos confundir la "esencia de la revelación" (el mensaje del cuadro) con la interpretación judía del escritor sagrado (el marco o los colores)

Claro que eso lo sabemos ahora, con la perspectiva que da habernos alejado de la "pura letra". Lo que no ocurría en el siglo XI cuando san Anselmo escribe, resume y consagra la teoría de la Redención como "expiación vicaria" de Cristo que sufre y muere por nuestros pecados. Y de esa forma obtiene el perdón de Dios para toda la humanidad. De ahí las santas aberraciones de muchos Santos que se instalaron en la "auto agresión" (pecado contra el 5º mandamiento) para "expiar" sus pecados o los de otros.

Detrás de la "expiación propia o sustitutiva" está la imagen troglodita de un "dios terrible y justiciero" que solo perdona si hay pago. Y acepta, además, el dolor y la sangre como única moneda de cambio.

Vuelvo a preguntar: ¿Qué "dios" se alimenta de dolor, sangre, sacrificios y lágrimas? ¿Qué "dios" devora a su propio hijo? Y vuelvo a responder: Un ídolo mítico, tétrico, terrible y vengativo, como Saturno, que en nada se parece al Dios de los cristianos. Es más, sería una blasfemia tal comparación.

Soy incapaz de describir el agudo dolor que siento al comprobar que nuestra "madre y maestra" sigue difundiendo negras leyendas del pasado como una madrastra peligrosa y oscura. Y me duele porque es mi Iglesia, mi Familia, el Pueblo entre el que camino con todos mis pecados a cuestas. Me duele porque hiere mi fe, la certeza del Dios amante y amado que palpita en mi corazón.

Lo digo porque esta meditación tiene su origen en una reciente hoja dominical del Arzobispado de Madrid donde un clérigo de campanillas escribe: "El sufrimiento vicario del Siervo, a favor de toda la humanidad, carga sobre sus espaldas el pecado de todos para liberarnos a todos… Los sufrimientos y la muerte del Siervo tienen carácter sustitutorio y expiatorio. Él actúa en nombre de Dios a favor de la colectividad. Toda la historia de la salvación se asienta sobre el concepto de personalidad corporativa y sobre la sustitución, etc.".

Este teólogo "actual" nos vuelve a embarrar con absurdos conceptos sacados de viejos libros momificados. No nos habla con la "sabiduría del corazón" que intuye que un Dios amante no puede exigir el sacrificio de su propio Hijo como "pago vicario" de un castigo, decretado por Él mismo y ejecutado de forma terrible e inhumana sobre el Inocente, para cumplir su voluntad...
 

  *  Jairo del Agua
     Publicado en Periodista Digital

    http://blogs.periodistadigital.com/jairodelagua.php/2013/02/14/p328567#more328567

 

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